-Quiero que sepaís que la anarquía ha llegado al Dome. El aire para el pueblo. Supuse que me nos encontrábamos ante un terrorista. Miré A tíbor, pude ver sus ojos através de su máscara. El individuo cogió uno a uno los botes de oxigeno que había comprado la gente. Cuando acabó miró a su alrededor y salió corriendo.
Los guardas del distrito en el que nos encontrábamos no tardaron en llegar. Nos desalojaron rápidamente. Esto nunca le había pasado antes, me decía Tíbor. Fuímos bajo el puente del antiguo puerto dónde los indigentes iban a dormir antaño. Aquí sí sepodía respirar. Nos quitamos las máscaras antigas. Las gruas y los muelles se había ahogado con la subida del nivel del mar pero ahora cuando bajaba la marea, quedaban al descubierto mostrando un paisaje surrealista. Le regalé una caja a Tíbor, y nos fumanos el resto de la cajetilla que me quedaba. Fumar estaba considerado un delito. No nos importaba, estabamos vivos y eso era lo que más nos importaba en ese momento...vivir. Despues de varias caladas ambos tosimos con violencia. Tíbor me dio las gracias por el regalo, -Joder, que bueno está este tabaco- me dijo.
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