domingo, 13 de septiembre de 2009
RETARAO
sospechosamente al otro lado de la tienda. No llevaba una máscara de cara completa, respiraba por una mascarilla que le tapaba solo la nariz y de donde salía un tubo que se metía en una gabardina marrón de lana desgastada. No le veía los ojos porque llevaba puestas unas gafas antiguas de piloto aéreo empañadas por la humedad. Enseguida supe que no podría pasarle el tabaco de contrabando a Tibor en estas condiciones así que decidí marcharme. En ese momento el extraño individuo sacó de su gabardina una pequeña arma. El guarda reaccionó tarde, un disparó suyo fue a parar al cuello de la señora del turbante. El individuo disparó su arma en modo ráfaga contra el guardían que cayó fulminado. Se giró violentamente y mandó a callar a los clientes que no podían moverse del pánico.
-¿Teneis miedo cabrones? Yo estaba junto a la mujer que amamantaba a su bebé, que ahora no paraba de llorar. - Dile que se calle o lo mato- amenazó a la madre - El bebé no paró de llorar y su madre se habñia unido al lanto de su hijo. La mujer del turbante yacía desangrada en el suelo y el resto de la clientela seguía petrificada.
-Quiero que sepaís que la anarquía ha llegado al Dome. El aire para el pueblo. Supuse que me nos encontrábamos ante un terrorista. Miré A tíbor, pude ver sus ojos através de su máscara. El individuo cogió uno a uno los botes de oxigeno que había comprado la gente. Cuando acabó miró a su alrededor y salió corriendo.
Los guardas del distrito en el que nos encontrábamos no tardaron en llegar. Nos desalojaron rápidamente. Esto nunca le había pasado antes, me decía Tíbor. Fuímos bajo el puente del antiguo puerto dónde los indigentes iban a dormir antaño. Aquí sí sepodía respirar. Nos quitamos las máscaras antigas. Las gruas y los muelles se había ahogado con la subida del nivel del mar pero ahora cuando bajaba la marea, quedaban al descubierto mostrando un paisaje surrealista. Le regalé una caja a Tíbor, y nos fumanos el resto de la cajetilla que me quedaba. Fumar estaba considerado un delito. No nos importaba, estabamos vivos y eso era lo que más nos importaba en ese momento...vivir. Despues de varias caladas ambos tosimos con violencia. Tíbor me dio las gracias por el regalo, -Joder, que bueno está este tabaco- me dijo
-¿Teneis miedo cabrones? Yo estaba junto a la mujer que amamantaba a su bebé, que ahora no paraba de llorar. - Dile que se calle o lo mato- amenazó a la madre - El bebé no paró de llorar y su madre se habñia unido al lanto de su hijo. La mujer del turbante yacía desangrada en el suelo y el resto de la clientela seguía petrificada.
-Quiero que sepaís que la anarquía ha llegado al Dome. El aire para el pueblo. Supuse que me nos encontrábamos ante un terrorista. Miré A tíbor, pude ver sus ojos através de su máscara. El individuo cogió uno a uno los botes de oxigeno que había comprado la gente. Cuando acabó miró a su alrededor y salió corriendo.
Los guardas del distrito en el que nos encontrábamos no tardaron en llegar. Nos desalojaron rápidamente. Esto nunca le había pasado antes, me decía Tíbor. Fuímos bajo el puente del antiguo puerto dónde los indigentes iban a dormir antaño. Aquí sí sepodía respirar. Nos quitamos las máscaras antigas. Las gruas y los muelles se había ahogado con la subida del nivel del mar pero ahora cuando bajaba la marea, quedaban al descubierto mostrando un paisaje surrealista. Le regalé una caja a Tíbor, y nos fumanos el resto de la cajetilla que me quedaba. Fumar estaba considerado un delito. No nos importaba, estabamos vivos y eso era lo que más nos importaba en ese momento...vivir. Despues de varias caladas ambos tosimos con violencia. Tíbor me dio las gracias por el regalo, -Joder, que bueno está este tabaco- me dijo
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